
Ni las olas más fuertes del océano, chocando bravas y fieras contra las rocas, sangrando el silencio con sus bramidos, podrán romper los lazos que nos unen.
La vida es un constante devenir de dolor y gozo. Una sucesión de emociones, de estados de ánimo, de sentimientos enfrentados, cruzados. Es un continuo combate de valores morales que nos acercan o alejan de nuestra libertad, de nuestro significado como seres existentes, de nuestra labor para la posteridad, nuestro eco en la Humanidad.
Somos lo que queremos ser. Podemos ser lo que queremos ser. Tenemos el poder de desear, de amar, de luchar por mantener ese deseo, por reavivar ese amor. La moralidad sólo es el motor que mueve nuestra lucha por obtener la libertad suprema, la divinidad espiritual, la salvación eterna de quienes nos rodean. La felicidad.
Somos felices cuando lo son las personas a las que más queremos. Y somos más felices cuando esa felicidad la hemos provocado nosotros, con nuestros actos desinteresados, ajenos de codicia, egoísmo y poder. La sonrisa del de al lado es lo que activa una reacción en cadena que finaliza con nuestra propia sonrisa. Y no debemos pedir las gracias tras nuestra intervención en la felicidad del otro, pues somos nosotros los que debemos agradecer que se nos haya permitido actuar, hacer el bien, y perpetuar la felicidad en la Humanidad.
La inmortalidad se adquiere a través de la moralidad. Sólo siendo consecuentes a nuestros valores morales, libres pero siempre magnánimos, alcanzaremos la inmortalidad de nuestras almas, el reconocimiento de nuestra labor. La pureza de nuestro corazón y la sensación de bienestar.
Hasta alcanzamos la libertad suprema al logrársela a quienes apenas conocemos. Regalarle felicidad, incluso a tu peor enemigo, reporta más felicidad y satisfacción que golpearle con rabia, dolor y venganza. Ser capaz de regalar a una persona aquello que se niega a ofrecerte es alcanzar la paz más elevada que se puede obtener. Mirar a los ojos a quien te ha causado el dolor más agudo y punzante de tu vida y poderle sonreír, regalarle un pedacito de tu corazón, entregándole un poco de compasión, de amor y de bondad… es la mayor virtud del ser humano y la única actividad que te reportará la felicidad completa y la total liberación de tu alma.
8 comentarios:
No se peude mas que dejarse inundar por cada palabra escrita ene ste post... sabes con que lo comparo, con los sonidos de las campanas y como se van diluyendo y perpetuando en el interior ... eso me paso al leerlo ... lo escribiste vos??? la verdad No se que decir pero es supremo... y me quedo con lo ultimo, ya te iras dando cuanta en mi blog que nacio por la necesidad de hacer catarsis por mi Separacion.. y encontraras algo que jsutamente me paso que encaja con lo ultimo que dice tu post"Mirar a los ojos a quien te ha causado el dolor más agudo y punzante de tu vida y poderle sonreír, regalarle un pedacito de tu corazón, entregándole un poco de compasión, de amor y de bondad… es la mayor virtud del ser humano y la única actividad que te reportará la felicidad completa y la total liberación de tu alma." (http://sissi-ideasdementes.blogspot.com/2008/04/volvi-amanece-para-mi.html)
Yo justamente hablaba de eso.
Besitosss
me gusta mucho tu blog y lo que en encuentro
muuuuchas graciaas!!
me alegro que te gustee
me ha encantado tu coment.
pues si si, lo escribi yo...
m pasado por tu blog... ya ves, en el fondo los seres humanos no difieren tanto unos de otros...
un besitoo!!
He recordado mientras te leía una gran frase que creo es capaz de resumir un poquito todo lo que has expresado:
"Larga vida a mis enemigos para que así puedan contemplar mi victoria"
Yo también pienso que hacer el bien ante todo y ante todos da como fruto la felicidad, a mi al menos me sucede así.
En muchas ocasiones es más reconfortante una sonrisa ajena que la de uno mismo.
Quizás hacer feliz a la gente sea uno de los pequeños placeres de la vida.
Un saludo
completamente de acuerdo, además que no merece la pena amargarse pensando en lo que te hagan o dejen de hacer los demás o en pensar cómo joderles a ellos...
la vida es demasiado corta como para desperdiciarla en pequeñas rencillas o estúpidas venganzas...
y no hay mayor derrota que saberse perdido.
si tú te crees victorioso, nadie te impedirá cambiar de opinión,sea como sea como consigas tu victoria (incluso dejando de tomar parte en una estúpida lucha sin sentido, lo que demuestra más madurez y, por consiguiente, tu victoria).
un besitoo!!
Soledad donde andas? besitoss
uy, he pasado un tiempo ocupadilla, además había olvidado mi contraseña jeje
pero ya he vueltoo!!
un besito diva!!
Felices Fistas te mando un besito
igualmente, aunque te contesto un poquito tarde, jeje, a ver si un dia de estos escribo alguna cosilla nueva :P
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